miércoles, 27 de abril de 2016

Reflexión día 22/04/2016

Para comenzar la clase del 22 de abril, la profesora realizó cinco preguntas sobre el temario expuesto en la clase anterior. Debíamos realizar las actividades en grupo y en las mismas posiciones en las que estábamos situados. Desde nuestro punto de vista, la realización de dicha actividad tiene como fin, una mayor y mejor adquisición de los conocimientos explicados. Además, de su asimilación para una futura utilización.
Por tanto, esta  forma de llevar a cabo una parte de la clase  nos beneficiará, dado que a la hora de efectuar nuestra práctica final, habremos adquirido el temario adecuadamente al repasarlo día a día.
Tras ello, tuvo lugar la explicación del tema dos, cuyo contenido se basa en las técnicas e instrumentos en Observación Sistemática y Análisis de Contextos.

Por último, unos compañeros se levantaron y en un principio no entendíamos bien el por qué. Posteriormente, la profesora explicó que habían estado de incógnito, observando y recogiendo información sobre nuestro comportamiento en el aula. Esto se hizo a través de varios Sistemas Categoriales como la escala de estimación  y anotaciones, y de esta forma fuimos conscientes del ambiente que existe en la clase y de todo aquello que debemos hacer para cambiar y mejorarlo. Lo más significante fue la mala actitud del alumnado hacia la profesora, ya que hay un murmullo constante que no deja que la clase se desarrolle adecuadamente.
En definitiva, como futuros educadores debemos actuar como queremos que actúen con nosotros, nuestros alumnos/as el día de mañana.
Al fin y al cabo, ¿Cuesta tanto respetar y estar en silencio?  ¿cuesta mucho participar y levantar la mano cuando se tiene que decir algo respecto al tema que se trata en cada momento?



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